Zapatos Hilados
Publicado el , 1 de Mar de 2017
Recorre el pensamiento que viene y va en tu memoria. Dar vueltas, una y otra vez, como si el frío del viento te susurrara las cosas mas bonitas. Tu cabello va enredándose, cubriendo tu rostro palidecido por el frío y la luz tenue que hace imposible saber si es de mañana o si ya casi se acaba el día.
Así te recuerdo, ahí en ese lugar donde alguna vez quise estar.
Las tormentas de nieve se morirían de envidia si vieran como te diviertes saltando en la pradera de césped verde, en el más fascinante paraje que puede existir. Tu vestido blanco, que pareciese una invitación a la primavera, baila al son de tu cuerpo y se estremece cuando siente el viento pasar.
Así te recuerdo, ahí en donde te soñé y me vi.
Creo que las montañas son solo pinturas que con el pasar del tiempo cambian de color, como por arte de magia, y siempre me sorprenden. A veces me he quedado horas esperando el preciso momento en que el azul empieza a oscurecer, incluso en las noches parecieran viajeros.
Así te recuerdo, ahí donde estaba yo algún día.
Que raro este lugar! No escucho más que el sonido del viento que juega contigo. Incluso al acercarme , miro al suelo y no veo los saltamontes pasar de un lado a otro, huyendo de los pasos que van en busca de ti. Pero me detengo a distancia prudente, tanto que no notas mi presencia, no lo notarás nunca más.
Así te siento, en una dimensión en la que solo yo puedo verte.
De pronto has empezado a correr entre la risa de algún buen chiste, o tal vez solo por la gracia y alegría que causa ese lugar. Quiero saber a donde vas y empiezo a caminar siguiendo la senda creada por tus zapatos hilados, y te veo, mirando al horizonte donde un gran lago refleja la tenue luz entre sus olas.
Ahí te recuerdo, con tu mirada perdida en aquel profundo paisaje.
La luz en el horizonte toma más fuerza y veo tu sombra como si se moviera entre el césped y el viento. Eres tu quien da brillo al sol?, no lo sé. Han pasado algunos minutos y empiezas a bajar tu mirada, repentinamente cierras los ojos, encoges los hombros y lagrimas cristalinas empiezan a formar lineas que recorren tus mejillas y caen en forma de gotas sobre tus zapatos hilados. Te ves tan bella, pero también frágil y me causas tristeza. No entiendo tu dolor, pero dejo que mis sentimientos se vayan al piso y mis lagrimas caen como reflejo de las tuyas.
Así te recuerdo, con el silencio de mis decisiones y tu voluntad.
El cielo se llena de blancas nubes y un fondo azul claro. Me quedo contemplando este extraño momento y, cuando vuelvo en mi, ya no estas. Empiezo a buscarte y veo a lo lejos tu silueta en el vestido blanco, pero el césped blanco es ahora un campo con césped del color de los campos de trigo en su punto de cosecha. El viento arranca algunas hojas y las lleva consigo lejos de ese lugar. Las montañas guían cúmulos de nubes a lo largo de su extensión. Tu has vuelto a donde perteneces y yo me quedo por un momento ahí. Cierro los ojos y vuelvo a las gradas de una ruta que esta más cerca al sol.
Estas son las cosas más bonitas, así te recuerdo..
Il Zahid
De pronto has empezado a correr entre la risa de algún buen chiste, o tal vez solo por la gracia y alegría que causa ese lugar. Quiero saber a donde vas y empiezo a caminar siguiendo la senda creada por tus zapatos hilados, y te veo, mirando al horizonte donde un gran lago refleja la tenue luz entre sus olas.
Ahí te recuerdo, con tu mirada perdida en aquel profundo paisaje.
La luz en el horizonte toma más fuerza y veo tu sombra como si se moviera entre el césped y el viento. Eres tu quien da brillo al sol?, no lo sé. Han pasado algunos minutos y empiezas a bajar tu mirada, repentinamente cierras los ojos, encoges los hombros y lagrimas cristalinas empiezan a formar lineas que recorren tus mejillas y caen en forma de gotas sobre tus zapatos hilados. Te ves tan bella, pero también frágil y me causas tristeza. No entiendo tu dolor, pero dejo que mis sentimientos se vayan al piso y mis lagrimas caen como reflejo de las tuyas.
Así te recuerdo, con el silencio de mis decisiones y tu voluntad.
El cielo se llena de blancas nubes y un fondo azul claro. Me quedo contemplando este extraño momento y, cuando vuelvo en mi, ya no estas. Empiezo a buscarte y veo a lo lejos tu silueta en el vestido blanco, pero el césped blanco es ahora un campo con césped del color de los campos de trigo en su punto de cosecha. El viento arranca algunas hojas y las lleva consigo lejos de ese lugar. Las montañas guían cúmulos de nubes a lo largo de su extensión. Tu has vuelto a donde perteneces y yo me quedo por un momento ahí. Cierro los ojos y vuelvo a las gradas de una ruta que esta más cerca al sol.
Estas son las cosas más bonitas, así te recuerdo..
Il Zahid
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